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Testimonios


Mercedes

Me llamo Mercedes, soy una mujer casada de 46 años, con un hijo de veinte años. Cuando nació mi hijo, al cabo de unos tres meses, mi ginecólogo me mandó hacer unos análisis, en estos vieron que tenía las transaminasis altas. Entonces me mandó al especialista de medicina interna, pero este doctor no pudo determinar qué era exactamente lo que me causaba esta alteración, me preguntó si anteriormente había pasado una hepatitis, le conteste que en el caso de haberla pasado yo no me había enterado, en aquel momento no entendía nada, pues yo me encontraba bien, el médico insistió en que sí la había pasado, pues en mi hígado habían señales de ello, tuve que medicarme unos meses , pero no mejoraba, al contrario, en los próximos análisis las transaminasis aún estaban mas altas.

Entonces me preocupé y al ver que no mejoraba, quise una segunda opinión médica y fui a ver a otro doctor que me habían recomendado, pero me paso lo mismo, no mejoraba, este doctor me decía que yo tenía una hepatitis, pero cuando le preguntaba que tipo de hepatitis era, no sabía decirme cual era, empecé a preocuparme aún más, parecía que mi cuerpo perdía fuerzas por momentos, creo que en parte, era mas psicológico que real, pasé una época muy mala, me asustaba ver que los médicos estaban desorientados y me recetaban medicamentos que ni siquiera ellos sabían sí con ellos mejoraría, pero aún así teniendo alguna que otra molestia, no dejé de trabajar. Un día mi jefe me preguntó por mi estado de salud ,y al comentarle mi preocupación, me dijo que él conocía a un doctor y que hablaría con él para que me pudiera visitar. Y que estaba seguro que él encontraría un diagnóstico de la enfermedad que yo padecía.

En aquel momento, volvió en mi la esperanza, me animé un poco, dentro de mi angustia, pues tuve que esperar varios días, ya que el médico me mando hacer todo tipo de pruebas y al final la biopsia desveló mi enfermedad, me diagnosticaron CBP grado I, el doctor me comentó que esta era una enfermedad que la padecían pocas personas y que no existía ningún medicamento para curarla, pero sí había uno que servía para disolver los cálculos biliares y él creía que podía irme bien, tuve que hacer un poco de "conejillo de indias". A partir de entonces procuré más que nunca de cuidar mi alimentación, para ayudar a poder mejorar mi salud, aunque siempre había hecho una vida sana.

Por suerte para mí, el medicamento funcionó y las transaminasis mejoraron poco a poco. Estabámos en el buen camino. Me fueron cambiando las dosis para ver si podía mejorar más, pero llegó un momento en que los resultados ya no cambiaban. Ahora mis transaminasis están altas pero estacionadas con pequeñas oscilaciones.

Al principio, hubo momentos en los que pensé que quizás no tendría la oportunidad de vivir muchos años, ni ver crecer a mi hijo, pero yo misma me animaba y me decía adelante, ¡todo te irá bien! pedía a Diós que me ayudara, también tuve el apoyo y ayuda de mi marido y de mis padres en todo momento, yo sabía que ellos estaban preocupados por mí, pero delante de mí nunca lo reflejaron , y le quitaron importancia para que yo no me preocupase. Yo hacía lo mismo con ellos, porqué no quería preocuparles. A mi hijo no le he hablado de mi enfermedad, hasta hace poco tiempo.

También tuve la suerte de conocer a otra persona que padecía la misma enfermedad, acababan de diagnosticársela. Pude animarla y ella me ayudó mucho a mí también. Nos hemos hecho muy buenas amigas.

Desde que empecé el tratamiento con Ursochol, mi preocupación fue el efecto secundario que podía tener pues en el prospecto ponía que no se debía tomar más de tres o cuatro meses y se suponía que yo tenía que tomarlo de por vida. Ahora ya hace 16 años que estoy tomándolo y según las investigaciones de Laboratorios Zambon parece ser que es el medicamento panacea para nuestra enfermedad. Ya no estoy tan preocupada, actualmente estoy bien y es lo que cuenta, aunque a raíz de esta enfermedad tuve que reducir mi jornada laboral a 4 horas y supuso renunciar al puesto de trabajo que ocupaba. También tengo el Síndrome de Raynaud y disminución de masa ósea, en parte debido a la menopausia precoz pues la tuve a los 40 años, de todo ello me hacen controles periódicos. Pero no pierdo la esperanza que algún día los investigadores encuentren un medicamento para curar la CBP.

Un saludo.

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