Albi España

Testimonios


Chari

Como tantas de nosotras, padezco la enfermedad llamada cirrosi biliar primaria. En mi caso, y por suerte, me fue diagnosticada por casualidad.

En septiembre de 2003 sufrí una hemorragia interna; al realizarme el análisis de sangre pertinente, para ver cómo estaba, saltó la alarma: las transferasas estaban bastante elevadas. Con lo cual mi doctora de cabecera me remitió al especialista del servicio de hepatología.

Después de varias pruebas, incluida una biopsia, el doctor me confirmó que padecía CBP.

Mi primera impresión fue de miedo a algo desconocido, pues nunca había oído hablar de esa enfermedad. Miedo a cómo me iba a afectar en mi día a día. Tenía 38 años, 2 hijos y una vida por delante, con sueños que me gustaría cumplir.

He de decir que los primeros días los pasé nerviosa porque, aunque el doctor desde primera hora me lo explicó todo bastante bien, yo no lo entendía o no quería entenderlo.

Con todo, el mayor apoyo fue, y son, mi marido y mi hija mayor, que desde el principio me dieron muchos ánimos. No pasaron muchos días cuando entendí que no podía venirme abajo; primero por mí y segundo por mi familia.

El primer año de la enfermedad no respondía como debía al tratamiento, aunque el doctor me decía que entraba dentro de lo normal, que no me preocupara, que los siguientes análisis saldrían mejor. Y así fue.

Poco a poco los análisis mejoraban y, por supuesto, me encontraba bastante bien. Ahora no me canso tanto como al principio, me tomo las cosas de otro modo. Todos los días he de descansar una hora al mediodía para poder continuar con mi jornada diaria, con el ritmo de cualquier mujer; lo estoy consiguiendo.

A parte de la CBP padezco Ostopenia; es decir, pérdida de la masa ósea. Ésta es un derivado de la enfermedad, para la cual también tengo tratamiento.

Pero lo más importante de todo es que sigo trabajando a jornada completa, llevo mi familia adelante con casi toda normalidad, porque ellos también entienden que necesito más de su ayuda.

Gracias al primer análisis se me detectó la CBP a tiempo; si hubiera pasado más de éste sin diagnosticármelo, el resultado actual no sería el mismo.

Así pues, quiero dar mucho ánimo para todos y todas los que padecemos esta enfermedad, que la ciencia sigue avanzando e investigando y espero que algún día, no muy lejano, tengamos buenas noticias.

Un saludo

Volver a testimonios