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Testimonio

Durante varios años, unos ocho aprox., me sentí aquejada de dolores de estómago y más tarde también reflejaba dolor en el costado derecho. (La verdad es que después me he preguntado varias veces cómo pude vivir así durante tanto tiempo …). En los últimos reconocimientos médicos anuales que se realizan por la empresa habían aumentado las transaminasas y cuando me visitaba el médico de cabecera, me decía que no tenía importancia. Me efectuaron un par de endoscopias y siempre decían que se trataba de hernia de hiato, para lo cual he tomado un sinfín de Almax (en ocasiones tomando dos y tres seguidos para poder aliviarme). También durante años he vivido con severas molestias en mi espalda producidas por continuas contracturas. Esto unido al fallecimiento de un familiar entrañable me llevó a “tocar fondo” y finalmente acudí a la consulta del médico de cabecera solicitando ayuda para mejorar mi calidad de vida, ya que no podía soportarla más.

El nuevo médico de cabecera, con un trato exquisito y sus buenos conocimientos, supo encaminar las analíticas exhaustivas para determinar dos probables diagnósticos, a falta de la prueba definitiva que debía ser una biopsia hepática. Ése fue uno de los momentos difíciles. Sentía rechazo a la situación: no deseaba hacerme ésa prueba.

Al mismo tiempo y a través de un familiar que me informó de que en Barcelona y para temas vinculados con el hígado, el Clínic era el hospital más especializado, me dirijí al Clínic y pude hablar con uno de sus especialistas, quién con su gran experiencia y con solo comentarle los resultados de mi último análisis formuló sin dudas el diagnóstico de cirrosi biliar primaria. Fue determinante el resultado positivo de los anticuerpos mitocondriales.

Aquello iba dejando un vacio en mi interior, a pesar de que el Doctor también me dijo que tenían bastantes pacientes con esta enfermedad y que a pesar que era progresiva, era de buen pronóstico. En aquellos momentos me aferré a lo del “buen pronóstico”, que iba golpeando mi cerebro.

Una vez derivada ya a los servicios de Hepatología del Clínic, con mi médico de referencia y en quien he depositado toda mi confianza pues se que con él y su equipo estoy en las mejores manos, es quien controla de cerca la evolución de mi CBP. Aquí repitieron analíticas y finalmente realizaron la biopsia, que confirmó que estaba en una primera etapa de la enfermedad. El tratamiento, aunque todos sabemos que no es específico para sanarnos, en cierta manera y para muchos de nosotros ha resultado muy positivo; ya que consigue mantener estables o equilibrados los marcadores de transaminasas, etc.

Como muchas de vosotras (hablo en femenino porque parece ser que somos mujeres casi todas las afectadas) también estoy diagnosticada con síndrome de ojo seco y sigo un control anual en previsión de problemas óseos, pues efectivamente pierdo masa ósea, bien por causas de la edad y de la menopausia, quizás acrecentado por la CBP. No está establecido el orden.

Mi situación en estos momentos es buena y me siento bien. He obtenido una buena calidad de vida, con seguridad gracias a este tratamiento, pues desde la primera dosis quedaron atrás los dolores de estómago y con ellos también han desaparecido las contracturas. Sigo haciendo el mismo tipo de vida que siempre he hecho como cualquier persona sana (trabajo fuera de casa 40 horas semanales) y, a pesar de que ciertamente en algún momento sí acuso cansancio, no creo que sea únicamente debido a la CBP.

Desde el primer momento he procurado hablar abierta y directamente de todo lo que supone ser enferma de cirrosi biliar primaria (detesto este nombre). Y en estos momentos, me considero razonablemente privilegiada.

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