Técnicas de diagnóstico

El transplante


Transplante

ANATOMIA NORMAL

El hígado está situado en la parte superior derecha del abdomen y cumple muchas funciones, como por ejemplo, la desintoxicación de sustancias que le llegan del intestino y la síntesis de muchas proteínas.

 

 

 

 

 

CIRROSIS HEPÁTICA

Se recomienda un trasplante de hígado en los siguientes casos:

  • · Daño hepático por alcoholismo (cirrosis alcohólica)
  • · Colangitis Biliar Primaria
  • · Infección activa (hepatitis) de larga duración (crónica)
  • · Coágulo en la vena del hígado (hepática)
  • · Defectos congénitos del hígado o de los conductos biliares (atresia biliar)
  • · Trastornos metabólicos asociados a la insuficiencia hepática (por ejemplo, la enfermedad de Wilson)

 

INCISIÓN

La insuficiencia hepática causa muchos problemas tales como malnutrición, dificultades de coagulación sanguínea, sangrado del tracto grastrointestinal e ictericia. Con frecuencia, los pacientes que reciben un trasplante de hígado están muy enfermos y requieren hospitalización en la unidad de cuidados intensivos antes de la cirugía. Para el trasplante de hígado, se hace una incisión transversal grande en la parte superior del abdomen.

 

 

 

 

PROCEDIMIENTO

Los trasplantes de hígado se realizan en muchos centros médicos. El hígado sano se obtiene de un donante que haya fallecido recientemente pero cuyo hígado no esté lesionado. El hígado sano es transportado en una solución salina fría que preserva al órgano hasta ocho horas, permitiendo así que se hagan los análisis necesarios para determinar la compatibilidad de sangre y tejido entre el donante y el receptor. El hígado enfermo se extrae mediante una incisión que se hace en la parte superior del abdomen. Se coloca el hígado nuevo en su lugar y se suturan los vasos sanguíneos y conductos biliares del paciente. La operación puede tomar hasta 12 horas y requiere grandes volúmenes de transfusiones de sangre.

 

 

 

 

CUIDADOS POSTOPERATORIOS

Los pacientes necesitan cuidado hospitalario de una a cuatro semanas después del trasplante de hígado, dependiendo de la magnitud de la enfermedad. Después de un trasplante de hígado, los pacientes deben tomar medicamentos inmunosupresores el resto de sus vidas para evitar el rechazo inmunológico al órgano trasplantado.

 

 

 

 

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